Honor, a quien honor merece
En esta sección, deseo expresar mi más profundo agradecimiento a todos aquellos que me han acompañado y apoyado en mi caminar. Desde familiares hasta amigos, maestros, compañeros, guías espirituales y organizaciones, cada uno ha sido fundamental para alcanzar mis metas y mantener viva la esperanza.
Primeramente, gracias a Dios.
"¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su gran amor perdura para siempre!" Salmos 107,1.
Antes que a nadie, gracias a Dios, nuestro Señor, quien me ha dado la vida y me ha iluminado y guiado. A María Santísima, que sé, he estado bajo su amparo y cobijo.

Mi familia: el pilar de mi vida
Desde mi diagnóstico de autismo grado III a los 2 años, mi familia ha sido mi roca. Su amor incondicional, apoyo constante y aliento han sido el motor que me impulsa a seguir adelante. Gracias a ellos, he podido superar desafíos y celebrar cada pequeño triunfo. Su fe en mí me ha permitido creer que un futuro mejor es posible para todos nosotros, neurodivergentes. Son mi mayor bendición y el fundamento de todo lo que he logrado.

Mi familia: el pilar de mi vida
Mis padres nunca estuvieron solos en este proceso, siempre contaron con la ayuda de mis familiares, a quienes agradezco su apoyo y paciencia; en especial a mis abuelos paternos, a mi abuelo materno, y a mi abuela materna adoptiva (Q.E.P.D.), quienes con su sabiduría, supieron guiarme y apoyarme a lo largo de mi vida

Maestros y mentores: guías en mi educación
Mi camino académico ha sido posible gracias a la dedicación y paciencia de mis maestros y mentores, en especial a la Mtra. Silvia Gomar, quien fue la que, a raíz de mi diagnóstico de Autismo, me enseñó muchas cosas, entre ellas, el hablar y el socializar con otras personas. Gracias a todos ellos, por que cada uno ha visto mi potencial y me ha brindado las herramientas para aprender y crecer. Su compromiso con la educación inclusiva ha sido invaluable para mi desarrollo personal y profesional, permitiéndome alcanzar logros que me enorgullecen.

Hermanos en la fe y compañeros de escuela.
Agradezco a mis hermanos en Cristo, especialmente a los de misiones, quienes han sabido incluirme para llevar la Palabra de Dios y servir al prójimo más necesitado. Su amistad, apoyo y perspectiva diversa han enriquecido mi vida y mi trabajo. Juntos, estamos construyendo un espacio de fe y esperanza para personas neurodivergentes y sus familias, predicando el evangelio desde una mente diversa y abordando temas actuales con pasión.
Agradezco a mis compañeros de escuela, quienes supieron comprender mi condición y me han incluido y apoyado.
"Es importante ser agradecido por cada paso, cada apoyo y cada persona que ilumina nuestro camino."
Carlos Antonio Garza Lara